Siempre fui un soñador, creo que por eso me gustaba de perderme en los libros. Cualquier universo en el que pudiera sumergirme significaba para mi tener nuevos amigos, poder soñar con esa vida, esos lugares.
Mi generación, como la de muchas de nosotras fue criada para superarse. Exigiéndose hasta el agotamiento. Había que instruirse, aprender computación, saber idiomas, tener experiencia laboral y viajar para ver el mundo. Sin descuidar la vida doméstica, por supuesto, elegir un compañero, tener hijos, sabernos realizadas a través de la maternidad y que eso nos conformara.
¿Les suena conocido?